
Unión UATAE Andalucía muestra su preocupación por el grave problema que supone la vivienda para el conjunto de la sociedad. Los grandes tenedores, la libre actividad de los fondos buitre, los altos alquileres o la no aplicación de la legislación de vivienda, son algunos de los factores que inciden en esta situación que se ha vuelto insostenible, a juicio de la entidad de trabajo autónomo.
El encarecimiento y la falta de acceso a una vivienda digna no solo está afectando a las familias y a los jóvenes. Se ha convertido en un auténtico escollo para el emprendimiento a nivel general. Hay muchas y muchos trabajadores autónomos que tienen la sede de su actividad en un domicilio particular, y, especialmente, en aquellos y aquellas que tienen que buscar un local para desarrollarla.
Se produce en estos últimos casos lo que llamamos el ‘doble alquiler’, ya que hay que pagar por vivir y por trabajar, simultaneando el alquiler de una vivienda y el del local de negocio. Porque la subida exponencial está afectando tanto al alquiler residencial como al comercial, suponiendo una asfixia para las y los emprendedores.
El éxito de las iniciativas por cuenta propia se ve reducido y muchas veces truncado por los inasumibles costes en estos conceptos. Esta subida simultánea de rentas presiona especialmente al comercio de barrio, obligando a muchos a echar el cierre o a replantearse su actividad. Otra variable que se deriva de esta debilidad es que, según estudios del Observatorio del Trabajo Autónomo de UATAE, casi la mitad de las y los autónomos se han enfrentado a trabas para alquilar una casa debido a la inestabilidad que los propietarios perciben en sus ingresos.
La organización pide que las políticas de vivienda tengan en cuenta la realidad de los trabajadores autónomos, cuyos ingresos pueden variar considerablemente de un mes a otro y que encuentran dificultades añadidas para acreditar solvencia pese a disponer de actividades económicamente viables. “Estamos hablando mucho de quién puede permitirse vivir en nuestras ciudades, y es imprescindible hacerlo, pero tenemos que empezar a preguntarnos también quién puede permitirse trabajar en ellas”, apunta Pepe Galván, secretario general de Unión UATAE Andalucía. Para la entidad, ambas cuestiones están cada vez más relacionadas, ya que los emprendimientos quedan limitados también si las personas que van a trabajar por cuenta ajena encuentran dificultades para poder vivir cerca de sus empleos, como se pone trágicamente de evidencia en lugares como Illes Balears.
Ante esta situación, es preciso exigir a las administraciones públicas soluciones urgentes para proteger al sector, incluyendo un mayor control de los precios de los alquileres, evitar la especulación y lograr apoyo financiero específico. Unión UATAE Andalucía se dirige a todos los niveles territoriales. Al Estado para que impulse medidas asumibles por todos los agentes que intervienen en el mercado y que limiten el enriquecimiento de unos pocos en beneficio de la mayoría. A las Comunidades Autónomas para que dejen de obstaculizar las medidas positivas que contenga la legislación estatal y para que apliquen la Ley de Vivienda en aquellos aspectos en que sea útil, como la consideración de medidas especiales para zonas tensionadas. Y a los ayuntamientos para que impulsen la creación de miles de viviendas sociales a precios asequibles. También a los partidos políticos, para que dejen atrás de una vez sus cálculos electorales y sus intereses y se pongan de acuerdo para impulsar medidas drásticas y efectivas.
Otros factores a tener en cuenta que han de ser regulados son, a juicio de Galván, ”la actitud de las entidades bancarias a la hora de estudiar y negociar hipotecas, los costes de construcción que deben aminorar su subida, el papel de los grandes tenedores, que debe quedar limitado en sus ganancias y en su acaparamiento del mercado o el freno a la excesiva proliferación de las viviendas turísticas que encarecen y excluyen el alquiler familiar”.
Hay que buscar fórmulas imaginativas, como incentivar la función de las áreas rurales para acoger viviendas más asequibles en su precio, lo que debe conllevar el reforzamiento de los transportes y de los servicios públicos para que no se conviertan en guetos y zonas tensionadas.
Especial importancia debe tener la actuación en el sector del comercio, ya que el precio de los locales está modificando además el tejido comercial de numerosos barrios. Cuando una actividad tradicional cierra y el alquiler disponible resulta inasumible para otro, disminuyen las posibilidades de que el establecimiento vuelva a ser ocupado por una actividad independiente. El resultado, señala Galván, “es una progresiva sustitución de pequeños comercios por operadores con mayor capacidad financiera, establecimientos vinculados a grandes cadenas o locales que permanecen cerrados mientras esperan arrendatarios capaces de asumir rentas más elevadas, además del vaciado de los barrios y el despoblamiento de los pueblos”.
Esta exigencia de derechos y de mejora en un sector básico como la vivienda contribuyen a la promoción del trabajo autónomo en Andalucía, y forma parte del proyecto ‘Consolidando y reinventando el autoempleo en Andalucía. El avance colectivo’, presentado ante la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía.
