Autónom@s Singulares 1
José Porras López, 63 años de trabajo a orillas del mar en Fuengirola
Pepe Porras mantiene un oficio tradicional como trabajador autónomo en las playas malagueñas. A sus 83 años, José Porras López rompe cualquier esquema habitual sobre la jubilación.
Natural de Fuengirola (Málaga), lleva más de seis décadas dedicado en cuerpo y alma a un oficio tan emblemático del litoral andaluz como exigente, el de hamaquero. En el marco del proyecto Autónom@s Singulares, su testimonio refleja la realidad cruda, la entrega y la incertidumbre constante que definen al trabajador por cuenta propia.
Un día a día de entrega incondicional
Para «Pepe», como lo conocen en la playa, la jornada no empieza con la llegada de los primeros turistas, sino mucho antes. Llega a la arena a las 6:30 de la mañana para desamarrar y colocar las hamacas. Su día finaliza a las 9:00 de la noche, tras dedicar un par de horas exclusivas a la limpieza de la playa.
Asegura que los propios bañistas y transeúntes se le acercan con admiración por su ritmo de trabajo, «Llevo trabajando desde que nací, me dijeron que el trabajo era salud y me lo he creído, y aquí sigo», relata con humor.
La realidad del autónomo, incertidumbre y falta de apoyo
Más allá de la estampa costera, el relato de José profundiza en los costes y la falta de respaldo institucional que sufre el sector. Para José, el autónomo es «un aventurero que invierte y arriesga sin saber qué pasará mañana». Expresa que la administración, a menudo, actúa más como un obstáculo que como una ayuda, dejándolos desprotegidos ante posibles cambios normativos sobre el uso de la vía pública o la ocupación de las playas.
Indica que hay gastos como la limpieza de la arena o el consumo de agua de las duchas que revierten proporcionalmente en las concesiones que pagan los propios hamaqueros. «Muchos piensan que lo paga el ayuntamiento, pero lo pagamos nosotros, aunque las medallas se las coloquen ellos», denuncia. Sufre, por tanto, la soledad del autoempleo, aunque no lo dejaría por nada. De hecho, a pesar de las dificultades, destaca que siempre ha tenido a sus empleados asegurados y cumple al día con las inspecciones y normativas de riesgos laborales.
El legado y el relevo generacional
Tras haber sido presidente de la asociación de hamaqueros durante 12 años y liderar reivindicaciones históricas para el sector, hoy trabaja acompañado por su nieto. Aunque intentó que este siguiera el camino de las oposiciones, el joven prefirió aprender el oficio familiar a su lado.
Para José, la experiencia es un camino ya andado que debe servir para guiar a los que vienen detrás. ¿Jubilarse del todo? Solo cuando el cuerpo le diga «no puedes más», porque ser trabajador autónomo, estar de cara al público y tratar con la gente es, en definitiva, lo que le da la vida.
